Historia de Álora



Por su configuración orográfica es un Oasis flanqueado por montañas en sentido descendente hacia el mar y cerrado por una inmensa mole, la Sierra de Abdalajís, de los fríos vientos del norte. Su historia se pierde en el tiempo y el hallazgo de pintura rupestres en la Cueva de Doña Trinidad Groud, a unos 12 kilómetros, y el haber encontrado hachas neolíticas en el Hoyo del Conde, a poco más de un kilómetro de la ciudad, atestiguan que ya el hombre primitivo debió poblar estos lugares que le ofrecían una vida relativamente fácil, con comida, caza y un curso continuo de agua. Su nombre 'Iluro' enlaza con los pobladores de la Bética, a los que Herodoto llamó Tartesos y Turdetanos. Los fenicios, pueblo comerciante, debieron encontrar en este valle óptimas condiciones para el desarrollo de sus actividades mercantiles y pusieron los cimientos de su castillo, que luego, en el transcurrir del tiempo, se convirtió en uno de los monumentos más representativos de la ciudad.

Los romanos construyeron sobre las ruinas que hallaron, lo fortificaron y dejaron la base consistente para que otro pueblo invasor, los árabes, siglos después, lo convirtieran en residencia, Alcazaba y lugar de difícil acceso y conquista.

La presencia de Roma en estos lugares nos dejó huellas de gran valor histórico. De Álora, que era un municipio gobernado por dos Duunviros, salieron gobernantes, militares que dieron gloria al imperio, familias de relieve que dejaron huellas de su presencia en la propia Roma. Los Visigodos, en el Siglo V, arrasaron el castillo, en una de sus periódicas incursiones. Cuando los árabes llegaron poco después, en el 711, sobre las ruinas edifican un gran Castillo, con una configuración muy similar a la de hoy.

Durante la Edad Media Álora fue cercada, apetecida, deseada y no conquistada por los Reyes de Castilla. En 1184 es Alfonso VIII; en el 1319 D. Juan y D. Pedro, tutores de Alfonso XI, posteriormente este mismo Rey trae la frontera hasta Ardales y se retira al dedicarse de lleno a lo que en su época se llamó 'política del estrecho'; en 1407 es Juan II.

En 1434 muere ante los muros del Castillo de Álora el "Adelantado de Andalucía", D. Diego de Rivera, cuya trágica noticia se encarga de difundir el Romancero por el mundo de entonces, y que ha perdurado en nuestras días en el romance fronterizo.

Existe una placa conmemorativa en el Castillo Árabe que reproduce el texto íntegro de este romance.



En 1456 lo intenta Enrique IV y finalmente, al terminar la primavera de 1484, son los Reyes Católicos quienes emprendieron ya de forma definitiva la conquista de Granada, los que toman Álora y la incorporan a la corona. Los Reyes Católicos sobre una mezquita existente en el Castillo, fundan una Iglesia, que como es tradicional en la conquista, le dan el nombre de Santa María de la Encarnación. Destruida posteriormente por un terremoto, hoy sólo quedan restos en la capilla existente en las Torres, del gótico flamígero, propio de finales del S. XV. Existe una placa conmemorativa en la Plaza Baja de la Despedía que hace referencia a la estancia de Cervantes, como recaudador de impuestos, en esta ciudad.
Durante el S. XVII el municipio de Álora decide la construcción de una nueva Iglesia en piedra, al pie de la colina del Castillo. Sus obras finalizaron el 1699 siendo Rey de España Carlos II.

Durante el mismo S. XVII, el Martes Santo 2 de Abril, visita Álora Felipe IV, en su viaje a Andalucía para recaudar fondos. Le acompañan el príncipe Carlos, el Cardenal Almirante de Castilla y el Conde-Duque de Olivares.

En el año 1628 Álora se segrega del municipio de Málaga, acta firmada por Felipe IV cuyo original se conserva en el Archivo Municipal finalizando con la aseveración de que Álora se segregaba para "siempre jamás".

En el S. XIX, la historia de Álora tiene escasa importancia exterior. Estuvo marcada, como toda España, por luchas interiores entre absolutistas y constitucionales, carlistas e isabelinos, republicanos y monárquicos. En la Torre de la Iglesia, aún quedan impactos incrustados en las piedras, con los que fue derribada, la placa conmemorativa de la Constitución de Cádiz por un escuadrón de Caballería, que el día 1 de agosto de 1823 destituye al Ayuntamiento Constitucional y tira a balazo la lápida.

Los comienzos del S. XX, continuaron con una tónica similar. 1903 y 1904 fueron catalogados como años de "el hambre". Entre 1910 y 1920 comienzan las primeras emigraciones hacia Argentina: Buenos Aires, Córdoba, etc... La guerra de Cuba (1898) y África (1921) visten de luto a muchas familias de Álora, experiencias dolorosas y lamentables que terminan con la tragedia de la Guerra Civil Española de 1936.

Las décadas de los años 40 y los 50 fueron años difíciles y de reconstrucción. En los 60, Alemania, Australia y Suiza vuelven a coger a nuestros emigrantes.

En el S.XXI, nuestro pueblo vuelve a escribir una página en la historia con la visita por primera vez de un presidente del Gobierno Español y un Presidente de la Junta de Andalucía. José Luis Rodríguez Zapatero y Manuel Chaves estuvieron presentes en el II Día de la Provincia, junto al presidente de Diputación, Salvador Pendón. El acto se celebró en el Teatro Cervantes de Álora el día 26 de abril de 2005.

Álora mira en la actualidad al futuro con esperanza e ilusión, porque los perotes y perotas trabajan incansablemente para hacer una ciudad próspera y moderna.











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